Cuando sea viejo 9

Nieta: *entra a la habitación* “llegaron por mi, nos vemos mañana”

Nieto: “adios” *sin voltear a verla, poniendome atención*

Yo: “pero entonces, la cosa más terrible sucedió, camarones gigantes vestidos con traje de negocios y maletín abordaron mi barco con toda la intención ofrecernos la grandiosa oportunidad de un adquirir un tiempo compartido en la ciudad hundida de la atlántida”

Nieta: “que hacen?”

Nieto: “shh!, nunca me había contado esta”

Nieta: “mi mamá puede esperar” *se acerca a una silla pero duda de sentarse en ella cuando la ve* “esta silla está rota”

Yo: “seguramente una tarántula se sentó en ella, todo echan a perder, son detestables… lo que me recuerda, alguna vez les conté la historia de Juan Tarántula?”

Nieto: “NO!” *voltea con su prima* “que hiciste?, ahora va a contar una historia repetida”

Nieta: “no, no, abuelo, sigue contando la historia de los camarones, por favor!”

Yo: “está bien, seguramente recuerdan cuando les conté sobre Juan Tarántula, el niño tarántula de color rojo y 1.57 metros de estatura que corrí de la tripulación por miope”

Nieto: *se golpea la cara con la palma de la mano y da un suspiro de descontento*

Yo: “el muchacho era un desastre, le dí un catalejo y lo puse en el puesto de vigía, para cuando gritaba ‘tierra a la vista’ ya nos estábamos quemando en la atmósfera del planeta”

Nieta: “… qué?”

Nieto: “la tripulación del abuelo era bien conocida por navegar en todo tipo de mares, desde el pacífico hasta el mar de estrellas conocido como espacio exterior”

Yo: “así es, un día uno de mis tripulantes me dijo lleno de emoción que el cielo era el límite… me reí en su cara, lo lanzé por la borda y emprendí el viaje neptuno, como sea, Juan tarántula estaba haciendo desastre tras desastre y ya nadie lo soportaba, rompía todas las sillas en las que se sentaba con esa… bola que las tarántulas tienen atrás, siempre quería saludar a todos con las ocho patas, se pasaba horas en el baño y sus heces tóxicas derretían el retrete…”

Nieta: “y era feo”

Yo: “no, tengo que aceptar que siempre fué muy guapo, pero esa era la única cosa a su favor… y aún así lo usaba en nuestra contra, acostándose con tarantujuelas en las amacas de los demás y fumando habanos enormes después”

Nieto: “creo que estoy muy chico para escuchar estas cosas”

Yo: “Pero la historia comienza años después de haberlo corrido, aquel fatídico día en el que lo volvería a ver… el sol brillaba radiante, como burlándose de mí por lo que estaba a punto de suceder. Mi nuevo vigía me advirtió que un barco se acercaba, pero no era cualquier barco, era uno de esos barcos rascacielos de 60 pisos que todos los empresarios exitosos tenían”

Nieta: “eso existe?”

Nieto: “si, pero los descontinuaron por que no podían pasar por debajo de ningún puente”

Yo: “Juan tarántula era el dueño de ese barco, se había convertido en un empresario exitoso dueño de una cadena televisiva de contenido ridículo, nos abordó para confrontarnos con sus dos guardaespaldas, traía puesto su traje armani hecho a la medida y sus lentes para tarántula que costaban millones, me miró a los ojos y empezó a hablar:

Tarántula: “quién es Awelog?”

resultó que por su miopía, era la primera vez que veía mi cara, así que no podía reconocerme

Yo: “soy yo”

en el momento exacto en el que dije eso, se arrodilló en sus ocho patas frente a mi y me rogó para que lo dejara volver, diciendo que era una tarántula nueva, que había tomado clases de modales y se había depilado las patas”

Nieta: “Juan tarántula?… por qué me suena?”

Yo: “me eché a reir en su cara y lo mandé volando de una patada a su oficina en el último piso de su rascacielos. Nos fuimos a toda marcha pero nos siguió, y cuando por fin nos alcanzó su barco se convirtió en millones de pedazos por el impacto de haber tocado un barco de verdad, un barco fuerte, un barco pirata… llovió madera durante días pero nadie salió lastimado a excepción de mí, una astilla cayó en mi pierna y la cortó por completo…”

Nieta: “… nunca había escuchado esa… no toda”

Nieto: “ni yo”

Nuera: “es cierto que mi suegro conoce a Juan tarántula?, el magnate dueño de toda ciudad tarántula?, en la que vivimos?”

Nieta: “mamá?, hace cuanto que estás aquí?”

Abuela: “claro que si, vino a visitar ayer, por eso esa silla quedó así”

Nieta: “abuela?, tu también?, cuando entraron?”

Abuela: “… juegan cartas todos los martes”

Nieta: *dirigiéndose a su primo* “por eso me sonaba!, Juan tarántula, el dueño de fundación tarántula, banco tarántula y TV tarántula, el canal con tarántulas las veinticuatro horas del día… tiene razón, es guapísimo”

Yo: “quién quiere escuchar otra historia?”

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